Empezamos nuevo año conociendo a Ana Callejón, antigua alumna de SEK-Alborán de la promoción 2011.

¿Qué recuerdos tienes de tu paso por el colegio?

Los recuerdos que tengo de mi paso por SEK-Alborán son muy diferentes, como cualquier estudiante podría haber vivido. Al principio recuerdo que mis compañeras y compañeros se conocían desde educación infantil y pensé que iba a ser difícil encajar en esos grupos de amistades que llevaban tantísimo tiempo formados. Para mi sorpresa fueron muchas las personas que se acercaron a mí para darme la bienvenida el primer día de clase y para enseñarme el colegio y que estuviera desde el primer día familiarizada con todo. De la misma forma ocurrió con los profesores que se volcaron conmigo y me facilitaron la incorporación al colegio. Mi etapa por SEK-Alborán ha estado marcada por un sinfín de emociones. Desde agobio, como cualquier estudiante, en épocas de mayor carga de estudio, hasta satisfacción por ver cómo el esfuerzo tenía sus recompensas. Destaca sobre todo mi paso por Bachillerato, porque ya estaba más asentada en el centro y totalmente enfocada a mi futuro universitario. Recuerdo Bachillerato como una de las mejores etapas de mi vida tanto por los profesores, como los amigos. Además, compaginaba mis estudios con la formación y la competición en debate que facilitaba el centro. Eso sin duda ha sido lo más destacable que me llevo de mi paso por el colegio y todo lo que el debate me aportó. Destacando, por supuesto, lo que mis formadores me enseñaron no solo en el debate, sino como personas. Tanto a Javier Eladio como a Félix Salmerón les guardo un cariño especial. Fueron innumerables las horas en las que preparábamos los debates, debatíamos entre todos y sobre todo disfrutábamos de lo que estábamos viviendo. Todo ello gracias también a mis compañeras de equipo de debate María Fernández, Cristina Bonillo y Alicia Beledo.

¿Cuál ha sido tu trayectoria desde que terminaste el colegio?

Después de mi paso por el colegio, me centré en mi carrera universitaria. Estudié Ingeniería de Diseño Industrial y Desarrollo del producto en la Universidad de Sevilla. Esa también ha sido una de las mejores etapas de mi vida porque es tu primera experiencia fuera de casa durante mucho tiempo, pero a la vez tienes una gran responsabilidad porque creces como adulta a la vez que estás en una época crítica en tu formación como profesional. Disfruté mucho la universidad, pero también me esforcé mucho, eso me permitió aprobar las asignaturas de la carrera en los cuatro años que establece el plan de estudios. Ese verano aproveché para trabajar en Inglaterra en una escuela de verano de inglés, y así coger fuerzas, sin perder el ritmo de trabajo, para en septiembre poder desarrollar mi Trabajo de Fin de Grado (TFG). Esta fue una época dura de esfuerzo, donde desarrollé una metodología que facilitaba el diseño de robots que se usan para terapias con niños con Trastorno del Espectro Autista. Gracias al esfuerzo de mi tutora que siempre me empujaba a dar lo mejor de mí, obtuve la calificación de Matrícula de Honor poniendo fin a una etapa, pero muy satisfecha con todo el trabajo que había realizado. En las fechas en las que defendí mi TFG, empecé una beca de formación de un año en el departamento de Calidad de Ingeniería en Airbus en Sevilla. Es sin duda una época que también me ha marcado mucho. Que mi primera experiencia profesional en la Ingeniería fuese en una multinacional del sector aeronáutico me ha abierto las puertas de muchos campos y áreas que hasta ahora yo misma desconocía que era capaz de afrontar. El final de mi beca coincidió con el inicio de la cuarentena, mi matriculación en el Máster Oficial de Gestión de Proyectos.

Aunque cada vez menos, es poco común ver a chicas jóvenes decantarse por las ramas de Ciencia e Ingeniería, ¿qué les dirías a ellas?

Mentiría si dijese que no tuve mis dudas yo misma. Desgraciadamente, es muy común pensar que no vas a ser capaz de estudiar Física, Química o Matemáticas y que son asignaturas que pueden llegar a superarte en Bachillerato o en la Universidad. Casi todas mis compañeras de la carrera habían tenido, como yo, sus dudas en algún momento sobre si dedicarse o no a la rama de Ingeniería. Por suerte, ahora hay iniciativas que fomentan a las niñas desde pequeñas para que no tengan miedo a las ciencias. Un ejemplo es Inspiring Girls que a mí misma me ha servido de inspiración para animar, siempre que pueda, a las niñas para que no tengan miedo y estudien o se formen en lo que más les guste, sin que se vean frenadas por un miedo irracional a fallar o a no estar a la altura. Desde mi experiencia, estudiar una carrera como Ingeniería no es fácil, pero tampoco es imposible. Como cualquier carrera requiere de esfuerzo y dedicación. Con esfuerzo y ganas, y sobre todo, sin perder la confianza en ti misma, puedes conseguir lo que te propongas.