Os presentamos a Miguel Moral Salarich, antiguo alumno de la promoción del 2001 de SEK-Ciudalcampo, SEK-El Castillo, SEK-Dublin y SEK-Les Alpes. Actualmente es Fundador & CEO en Jóvenes Proyectos.

¿En qué colegios SEK estudiaste y qué cursos hiciste?

Empecé en jardín de infancia en SEK-Ciudalcampo, hasta 6º de EGB, que cursé en SEK-Dublin. Tras Dublín, fui a SEK-El Castillo, para luego en 8º de EGB ir a SEK-Les Alpes, y luego volver a SEK-El Castillo.
Gracias a todas estas vueltas salí del colegio con muy buen nivel de inglés, francés y también alemán.

¿Qué recuerdos tienes de tu paso por el colegio?

Me acuerdo de las clases, de las instalaciones deportivas, de los patios de recreo, del Aula Inteligente, pero sobre todo de los compañeros y de los profesores, de la paciencia que tuvieron que tener conmigo, ya que era bastante hiperactivo. Creo que muchos supieron ver que detrás de ese torbellino que era yo ya desde pequeño, había potencial para aprender y crecer. Con su apoyo y paciencia ante tantas trastadas, acabé sacando la mejor nota de Selectividad del colegio en mi año.

¿Cuál ha sido tu trayectoria desde que terminaste el colegio?

Salí del colegio para entrar en la escuela de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid. Hice prácticas en varios sectores, y empecé mi primer trabajo fijo como Consultor Estratégico en The Boston Consulting Group. Allí aprendí a trabajar con una estructura y rigor que me ha acompañado toda la carrera.
Hice un MBA en el Instituto de Empresa para luego trabajar en Deutsche Telekom, SAP, BlackBerry, y tras eso lanzar mi primera empresa, WifiAway, una empresa de alquiler de wifi portátil para eventos y particulares que se van de vacaciones o necesitan Internet en situaciones complicadas.
Tras vender WifiAway a un competidor, lancé en 2020 mi segunda empresa, Jóvenes Proyectos, que ayuda a estudiantes y empresas a colaborar en proyectos reales, y donde ahora ejerzo de CEO, con mucha ilusión por cambiar el mundo.

¿Qué te hizo estudiar lo que has estudiado y ser lo que eres hoy en día?

Creo que lo más importante para una carrera son los valores y la motivación. Tanto mis padres como los colegios a los que asistí me inculcaron que es importante esforzarse, tener impacto, llegar lejos, e incluso dejar una huella positiva en el mundo. Intento hacer de mi trabajo una oportunidad para crecer, aprender, innovar y mejorar el mundo.

Obviamente todo el mundo tiene días buenos y días malos, pero tener claro la visión de por qué te dedicas a una cosa u otra, te ayuda en ambos a seguir adelante con toda la fuerza posible.

Eres el fundador & CEO de «Jóvenes Proyectos», ¿Cómo surgió emprender este proyecto y cómo ha sido su evolución?

En mi cuarto año de carrera, estuve de Erasmus en la ENST de Bretagne, en Francia (para desempolvar el francés que aprendí en SEK-Les Alpes). Allí, dos proyectos cada año iban dirigidos a empresas reales. Ayudé a una empresa a detectar automáticamente imágenes de señales de tráfico. Desarrollamos un programa que bien podría ser parte del software de los futuros coches autónomos. Era un reto puntero en la época, aunque suene sencillo. Fue un proyecto que siempre recordaré, y en el que todos ganamos: la empresa estaba encantada, mejoré mi CV, estudié más motivado, y me siento todavía hoy orgulloso del resultado.
Y lo tuve claro: la educación debe ser práctica. Cuando un alumno aprende a realizar un plan de Marketing, debería hacer su primer plan de Marketing para una empresa real que lo necesite. Cuando un alumno está construyendo su primera web mientras aprende a hacerlo,  debería estar ayudando a una empresa que la necesite. Con el mismo trabajo los alumnos aprenderían mejor, ganarían contactos y mejorarían su CV. Esas mismas empresas pueden después captar talento y atreverse a contratarles en prácticas o puestos fijos, puesto que ya les conocen y ven de lo que son capaces.
Le di vueltas hace un montón de años hasta lanzar oficialmente en 2020 «Jóvenes Proyectos». Por una casualidad reconecté con la Institución Educativa SEK y la Universidad Camilo José Cela, que fueron los primeros en animarse a probar la iniciativa, y que me han acompañado desde entonces. Trabajamos ahora mismo con varias universidades innovadoras y tenemos inscritos ya un buen pool de alumnos y empresas que colaboran en proyectos reales.
Probado el modelo, buscamos ahora mismo inversores que quieran acompañarnos en la mejora de la educación en España, luchar contra el desempleo juvenil, y mejorar la competitividad de nuestro tejido empresarial.