Abril es un mes especial para nosotros ya que hoy, además de continuar con el proyecto Alumni SEK, que desde su lanzamiento ha crecido no solo en antiguos alumnos, sino también en proyectos, encuentros, oportunidades para nuestros Alumni, acuerdos, etc, hoy lanzamos Alumni UCJC, la Comunidad de antiguos alumnos de la Universidad Camilo José Cela, Universidad que junto a los colegios SEK, forma parte de la Institución Educativa SEK.

Y para ello hemos querido hablar con Carmelo Sánchez, Alumni de cinco de nuestros colegios SEK y de la UCJC. El tema que hemos elegido este mes es el de los Valores, ya que tanto los colegios como la Universidad tratan de aportar unos mismos valores a todos sus alumnos y es algo que nos trasmiten nuestros Alumni cuando hablamos con ellos.

Carmelo, ¿En que colegios SEK estudiaste y que cursos hiciste? 

Mi aventura en la Institución Educativa SEK comenzó en 2001, cuando inicié 3º de primaria en SEK-Santa Isabel, 4 años más tarde tuve que trasladarme a SEK-Ciudalcampo para continuar con la etapa de secundaria. En segundo de la ESO estuve un año académico completo en SEK-Dublín, viviendo con una familia.

El bachillerato lo comencé en SEK-El Castillo. Este cambio vino un poco motivado por las relaciones que había generado en mi año internacional, además de un summer camp que pasé en SEK-Les Alpes.

Durante toda esta etapa escolar participé en todo tipo de actividades complementarias al currículo nacional propuestas por la Institución. Desde el año académico internacional, la participación en diversos modelos de Naciones Unidas (SEKMUN), pasando por todas las etapas del modelo, cursé el Middle Years Program y el Bachillerato Internacional o las diferentes acciones de voluntariado.

¿Qué recuerdos tienes de tu paso por el colegio?

Me quedan muy gratos recuerdos de mi paso por los diferentes Colegios SEK. Años después de haber acabado el colegio, mis mejores amigos, son de mi época escolar. También mantengo una buena relación con numerosos profesores, a los que sigo visitando tanto como puedo.

Recuerdo en general con mucho cariño mi paso por la Institución y siempre le agradeceré a mis padres que me dieran la oportunidad de vivir esa experiencia al completo, y a todos los actores intervinientes en lo que ha sido mi historia personal, que a día de hoy sigue escribiéndose.

¿Por qué decidiste estudiar después en la UCJC? ¿Qué estudiaste? 

Desde Secundaria, mi idea siempre fue dirigirme hacia el mundo empresarial, y conseguir una buena base, para posteriormente poder continuar gestionando en un futuro el negocio familiar. Esa idea era algo que me apasionaba. Mis profesores así lo sabían, y en su intento de sacar lo mejor de mi y por el expediente académico me recomendaron una serie de universidades, tanto nacionales como internacionales.

En Bachillerato, me preparé para unas pruebas de acceso a una universidad, y tras unas duras pruebas de selección conseguí entrar. Estaba entusiasmado, era lo que todo el mundo me decía que era mejor para mi, hasta que llegó septiembre y empecé.

No era para nada lo que yo me había imaginado, el ambiente era terrible y aquello más que obtener lo mejor de mi, me tenía todo el día cabreado. Yo soy una persona que para rendir plenamente necesita estar en un ambiente que le motive y le agrade. De esa manera me adapto a lo que sea, pero si lo que hay a mi alrededor no me produce ningún estímulo simplemente no malgasto mi tiempo.

Entonces tomé la decisión de abandonar aquella universidad y emprender otros caminos. Siempre tuve la idea de continuar estudiando por supuesto, y además algo de la misma rama, ya que el problema no era la carrera escogida sino el lugar y programa.

Tras un par de meses complicados en casa, ya que para todo el mundo aquello significaba que me rendía y mis padres no estaban dispuestos a ello, ni a que me quedara ocioso en casa, estudié numerosas alternativas (irme a trabajar fuera hasta el próximo año, estudiar otra carrera en otro país, otras alternativas en Madrid, etc…), y gracias un amigo descubrí la opción de la UCJC.

El año académico ya había comenzado hacía 3 meses cuando tuve mi primera entrevista en la UCJC, pero gracias a ser integrante de la Institución desde hacía tanto tiempo, y a mi expediente académico que por aquel entonces me abría numerosas puertas, conseguí que me aceptaran a mitad de semestre y realicé mis primeros exámenes a la vuelta de Navidad.

Desarrollé un fuerte vínculo con la casa, participé y me encargué de desarrollar numerosas actividades nuevas dentro de la universidad y conseguí en definitiva sacar lo mejor de mi, para intentar aportar mi granito de arena a la casa que tanto me había dado durante mi infancia y juventud.

Cuatro años después culminé mis estudios en Desarrollo, Gestión Comercial y Estrategias de Mercado / Marketing y a día de hoy aún me siento completamente satisfecho de la decisión que tomé durante aquel otoño de 2011.

¿Cuál ha sido tu trayectoria desde que terminaste la Universidad?

Terminé mis estudios en 2016. Mi idea en esa época era continuar estudiando para poder en un futuro optar a una pequeña plaza como docente en alguna universidad (la docencia siempre ha sido una de mis vocaciones), pero al caerse la opción de un máster, decidí marcharme a Portugal para tener una mayor aproximación aún con el negocio familiar.

Nos dedicamos a la producción de aceite de oliva virgen extra, controlando todas las etapas del proceso, desde la transformación de fincas para su futura gestión, a la recolección y elaboración del producto final en nuestra propia almazara.

Para mi siempre ha resultado una aventura bonita el hecho de poder transformar un terreno improductivo, otorgarle un valor añadido y además poder “mimar” durante los sucesivos años unos árboles tan agradecidos como los olivos, los cuales nos ofrecen un producto singular, que nosotros mismos transformamos en un zumo apreciado en el mundo entero.

Si además a eso le sumamos la aplicación tanto en campo como en industria de las más novedosas tecnologías y procesos (GPS’s para la realización de plantaciones, maquinaria autómata, sistemas de recolección mecanizados, industrias plagadas de sensores reguladores y totalmente mecanizadas y enfocadas para la obtención de la mayor calidad posible), el mix resultante es trepidante y apasionante.

 

Este mes estamos hablando sobre Valores, ¿Que valores te ha enseñado tanto el colegio como la universidad?

Es difícil afrontar esta pregunta sin extenderme demasiado en todo lo que podría explicar de lo aprendido durante mi paso por la Institución, pero intentaré resumirlo en lo que creo que son algunos de los fundamentales y que más ligados se encuentran.

Empezaré diciendo que los valores de la Institución siempre han estado muy ligados a los de mi familia, y que probablemente de no haber sido así mis padres hubieran escogido otro camino para mi y mis hermanas, pero que el trabajo, la constancia y que el esfuerzo antes o después tiene su recompensa siempre han sido nuestras directrices, tanto en casa como en la escuela.

El esfuerzo nunca se ha negociado. Teníamos todo a nuestro alcance, todas las posibilidades del mundo, pero para poder pasar por esa puerta antes había que superar una serie de peldaños. Esa escalera siempre se ha sido más fácil de subir acompañado de un personal docente con una calidad humana increíble, que son los que han ido forjando una personalidad en mi, a través de sus conocimientos y los retos que nos planteaban y siempre en conjunto con las experiencias personales que vivíamos fuera del colegio, que me convierten en lo que hoy en día soy.

¿Qué valores te han ayudado más profesionalmente?

Resalto en el apartado anterior el trabajo, esfuerzo y constancia como piezas clave de los valores a resaltar, porque creo que son los pilares de los que uno después obtiene mucho más.

En mi caso a día de hoy, algunas de las cosas que más me han ayudado y me siguen facilitando mis labores en el día a día son el poder haber aprendido a trabajar en equipo con personas de toda índole. Es algo que resulta fundamental para mi día a día. Uno no puede vivir aislado y ni tratar de hacerlo todo por si solo, por lo que conseguir adaptarse a un grupo y saber como gestionar ese grupo, se torna tarea fundamental.

La visión crítica y abierta de las cosas que se nos ha aportado creo que es otro aspecto fundamental. Siempre existe la posibilidad de buscar alternativas, debatirlas, discutirlas y poder encontrar otros caminos alternativos a esas afirmaciones que se presenten mucho más completos y elaborados que los iniciales. A la hora de tomar decisiones, esto es fundamental.

Otro de los aspectos que saqué de la Institución y que a día de hoy aplico continuamente, es la interdisciplinariedad. Nada se encuentra aislado del resto, todo está interligado. Al igual que la filosofía debe ser materia fundamental para un alumno que desee estudiar una ingeniería en telecomunicaciones, la producción agrícola no vale nada sin la transformación industrial o la correcta comercialización. Si yo he conseguido producir las mejores aceitunas del mundo, pero no soy capaz de extraer el aceite correctamente o vender ese aceite posteriormente de la manera que más me beneficie, mi cadena se queda incompleta y por supuesto exentar de un alto valor añadido.

Todo estos valores que la Institución, conjunto de mis padres (elemento fundamental en el proceso educativo del SEK), me han ido generando un poder de adaptación ante las adversidades, que es lo que creo más me ayuda en mi día a día.

El poder analizar fríamente una situación con la capacidad de ver más allá del problema y poder encontrar diferentes alternativas a esos problemas desde diferentes puntos de vista, es lo que permite a día de hoy gestionar mil ochocientas hectáreas de cultivo con una industria que elabora más de un millón y medio de kilos de aceite por año, a través de la gestión de un equipo multidisciplinar de diferentes nacionalidades que presenta retos constantes.

Todo ello sumado a la pasión que pongo en lo que hago, aspecto que me han transmitido desde siempre en ese nexo bidireccional familia-colegio, es lo que hace que esté constantemente motivado y dispuesto para acometer nuevos proyectos, como el desarrollo de una industria transformadora de aceite completamente nueva y puntera en cuanto a tecnología y procesos con capacidad para procesar treinta y seis millones de kilos de aceituna por campaña y extraer más de tres millones de kilos de aceite.

En definitiva todas las vivencias y conocimientos obtenidos (no solo teóricos), durante mi paso por la Institución son los que me permiten a día de hoy ser quién soy y desarrollar mi actividad de la manera que lo hago.